ORIENTACIÓN INTEGRATIVA

Este enfoque integrador y holístico tiene en cuenta las manifestaciones corporales, emocionales y mentales de la persona, como expresiones de una totalidad mayor.

Cualquier síntoma, conflicto o “asunto inconcluso” incluye aspectos psicológicos y somáticos que, en ocasiones, son vividos de forma separada. El objetivo es expresar el “sí mismo” como un organismo unitario.

Un organismo vivo está en continua interacción con el ambiente. Según se realice el ajuste entre las necesidades y la singularidad de cada persona, y las condiciones cambiantes del medio, se producirá un mayor o menor grado de integración y salud. A esto se le llama “proceso de homeostasis”. Teniendo en cuenta este proceso, la Terapia Gestalt trabaja tanto la dimensión individual, como la interpersonal o relacional, y la transpersonal.

La Terapia Gestalt constituye el núcleo de la Formación. Junto a estas queremos ofrecer una visión amplia y abierta a otros modelos terapéuticos (psicodinámicos, humanistas, sistémicos…), dando especial relevancia al enfoque psicocorporal.

AUTORREGULACIÓN Y AUTORREALIZACIÓN

En todas las personas existe una tendencia natural a organizarse de la forma más adaptativa y creativa posible. A esta inclinación le llamó Fritz Perls, “tendencia a la autorregulación organísmica”.

Ponemos el acento en la aceptación de la persona en su totalidad, incluyendo su parte “enferma” o defensiva. Tratamos de apoyar el “ser lo que uno es”, más que la mera adaptación o el cambio desde la exigencia.

La autorrealización, tal como se plantea en la psicología humanista, supone un apoyo a la singularidad de cada persona y a su capacidad de realizar un ajuste creativo con el entorno.

Contacto y relación

Dentro del planteamiento de la formación, consideramos esencial el enfoque del proceso relacional.

Observamos que una persona establece un buen contacto consigo cuando amplía su conciencia (su “darse cuenta”) de los niveles corporal, mental, emocional y relacional. Es así como puede descubrir y desplegar tanto sus recursos como sus límites. Y ese contacto interno saludable repercute en un cambio en sus relaciones, ya que le permite ensayar soluciones creativas a sus dificultades presentes.

El aspecto central de toda psicoterapia es la relación paciente-terapeuta. Buscamos un contacto directo que se apoya en el respeto, la apertura y el diálogo. Los gestaltistas solemos decir que “el terapeuta constituye su propio instrumento de trabajo”. Con esta expresión, señalamos la importancia que damos a la implicación del terapeuta en el proceso terapéutico. En palabras de Claudio Naranjo, “el proceso terapéutico consiste en la transmisión de una experiencia…, la experiencia puede ser transferida y, tal como la vida proviene de la vida, quizás sólo se pueda producir cierta profundidad de la experiencia por medio de la presencia de otro ser que esté participando de esa profundidad”.

cpizaragoza@hotmail.com