El CENTRO DE PSICOTERAPIA INTEGRATIVA nace en Zaragoza en 1992 con el objetivo de ofrecer un espacio para la psicoterapia y el desarrollo personal. El enfoque central en un principio fue la Terapia Gestalt, tanto en su aplicación clínica en terapia individual y grupal como en la difusión mediante charlas y talleres.
A partir del 2005 el centro comienza una nueva etapa con el cambio de ubicación y la ampliación del equipo y colaboradores. Quienes ahora trabajamos como psicoterapeutas queremos ofrecer un modelo integrativo de la práctica clínica que se nutre de los distintos marcos teóricos y técnicas con las que hemos tenido contacto a lo largo de nuestro proceso personal y profesional. Es así que venimos utilizando aportes de la Gestalt, la terapia de integración psicocorporal, el Análisis Transaccional, la bionergética, Eneagrama, Arteterapia, Terapia familiar .
Entendemos la terapia como el diálogo entre dos personas que están en el mismo camino y es por esto que los terapeutas que trabajamos aquí nos comprometemos a unir a nuestra formación teórica un trabajo personal que nos permite acompañar adecuadamente los procesos de quienes nos piden ayuda implicándonos en una búsqueda común; el ir viviendo y sintiéndonos más conscientes, responsables, creativos y amorosos con nosotros mismos y el entorno.
El espacio terapéutico por lo tanto es un lugar de encuentro, confianza y respeto donde puedes conocerte y explorar tus dificultades y conflictos. Facilita la autoconciencia, la expresión personal genuina, la experimentación, el cuestionamiento de creencias y la toma de decisiones. Los objetivos son: la integración de distintos aspectos de la personalidad, mejorar en la aceptación, el respeto, el afecto hacia ti mismo y aumentar la capacidad de contacto creativo con el entorno.
Desde el enfoque humanista siempre se ha prestado especial atención al potencial que todos compartimos de crecimiento de nuestras capacidades y de integración a nivel emocional, corporal, mental y espiritual. El malestar o el enfermar lo entendemos como la consecuencia de una pérdida de conciencia y de contacto con uno mismo y con el entorno. Cuando esto ocurre nos señala que existe a nivel interno una división de la unidad cuerpo/emoción/intelecto que se reflejará a nivel externo en un continuo proceso de evitación de determinadas situaciones. Todo esto nos llevará a la acumulación d easuntos sin resolver (inconclusos) y a la repetición de comportamientos que nos apartan de nuestras verdaderas necesidades.
El proceso terapéutico por tanto lo centramos en restablecer el nivel de conciencia y la unidad interna.
Trabajamos lo emocional permitiendo el contacto y la expresión de sensaciones, emociones y sentimientos sin juicio ni manipulación. Con el trabajo corporal atendemos a las sensaciones, posturas, expresión, movimiento para favorecer el contacto interno y la movilización energética. En el procesamiento mental prestamos atención y revisamos nuestras creencias, valores o autoconceptos, y desarrollamos un lenguaje adecuado para la expresión e integración de nuestra experiencia interior. |